«ALREDEDOR DE UN PLATO»  DE  AMPARO CARBONELL TATAY EN EL MUSEO NACIONAL DE CERÁMICA Y ARTES SUNTUARIAS GONZÁLEZ MARTÍ

«ALREDEDOR DE UN PLATO» DE AMPARO CARBONELL TATAY EN EL MUSEO NACIONAL DE CERÁMICA Y ARTES SUNTUARIAS GONZÁLEZ MARTÍ

DEL 3 DE JUNIO AL 31 DE OCTUBRE DE 2021

El Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias “González Martí” de Valencia presenta la exposición «Alrededor de un plato» de la artista Amparo Carbonell Tatay (Valencia, 1955). Comisariada por Carla Alabau, la muestra exhibe 174 piezas que giran en torno al plato como objeto sencillo de la vida cotidiana y receptáculo al mismo tiempo de recuerdos de la infancia y de momentos compartidos. En su manera de exponer los platos (colgados a modo de cuadros, formando paisajes, apilados como torres), la artista re-crea este objeto dotándolo de nuevos significados. La exposición estará abierta hasta el 31 de octubre de 2021 en la sala de exposiciones temporales I (planta baja).

LA EXPOSICIÓN Desde 1980, Amparo comienza un estudio metódico de historias vividas en cuerpo de mujer, mostrando «una amplia mirada hacia las cosas que en nuestro alrededor ocurren […] perspectivas sobre los procesos vitales vinculados a la figura femenina, procesos en los que pensamiento y vida confluyen». Y pese a que en la exposición que nos ocupa, la figura femenina en la que indaga no es traída físicamente, el plato se convierte en la imagen de una imagen (la feminización de la casa, la domesticidad hogareña, la familia, el útero materno). Simone de Beauvoir decía que «lo que existe concretamente no es el cuerpo-objeto descrito por los científicos, sino el cuerpo vivido por el sujeto».

El plato como idea de espacio limitado, de superficie circunscrita, delimitada, tranquila y segura plantea relatos que nos invitan a conocer íntimamente a la artista por ser representaciones espacio-temporales de lo vivido. Y así, la vivencia en torno a un plato, conforma un eco de memorias, tradiciones e identidades, que Carbonell denomina «recuerdos concéntricos» vividos en cuerpo de mujer. Dicen que fueron los babilonios los primeros en fabricar loza, tres mil años antes de nuestra era. Pero su diferente utilización ha creado factores identitarios que han configurado el desarrollo del ser humano en torno a la cultura y tradiciones.

Amparo recurre a la loza blanca de Manises, como signo de identidad, para trabajar esos platos con diferentes motivos orgánicos, tallados y modelados sobre el barro en crudo, transportándonos así, a esas casas valencianas repletas de objetos domésticos cotidianos en loza y a esas vivencias, no tan lejanas. Apelar a lo más íntimo y al más minucioso recuerdo de la infancia, del lugar donde se creció, un viaje, un amor.

Para Carbonell el plato le permite recrear la memoria, tiempos pasados, así como evocar sentimientos o recuerdos de lugares o personas que marcaron la experiencia del ritual de la mesa y sobremesa. […] En torno a una mesa es donde se intercambian historias, emergen relatos, historias de sucesos cotidianos, memorias de uno mismo. En la primera sala se analizan esas historias, esas relaciones que se establecen entre los seres que habitan en dicho espacio privado y su vinculación con él, la relación entre somos lo que comemos y no comemos (restos que dejamos en el plato). […]

Amparo Carbonell espera de nosotros, los visitantes, que, como el protagonista de M. Proust, alcancemos esa experiencia. Y así, en un instante de empatía inevitable, el espectador se vea obligado a enfrentarse a sus recuerdos en torno a un plato, mientras contempla los ajenos. Y es que de alguna forma, la obra de Carbonell nos toca… Y nos toca, porque entrando en ella, nos invita a entrar en nosotros mismos y porque contemplando sus memorias, afloran todos nuestros recuerdos.

Carla Alabau, comisaria

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