Galerna-Sòl, o la mirada dicotómica del paisaje en el Espai d’Art Contemporani de Castelló

Galerna-Sòl, o la mirada dicotómica del paisaje en el Espai d’Art Contemporani de Castelló

            Hasta el 20 de febrero de 2022

           

Por: David Luis López (AVCA)

La exposición que alberga el Espai d’Art Contemporani de Castelló (EACC) se presenta como un diálogo equilibrado entorno a una dualidad cuya lectura observamos desde la propia nomenclatura —reflexionada por el comisario Julián Barón y el artista Jon Cazenave— hasta su materialización física en el entorno que alberga la muestra. Una dualidad no sólo en lenguajes y técnicas, sino en contenido, formas y, sobre todo, color.

La primera pieza que observamos, aunque no está detallada con cartelas informativas —pues deduzco que el artista y el comisario pretenden una interpretación conjunta de todos los elementos que forman la sección de Galerna— logra captar nuestra atención desde el primer momento bajo la incógnita que toda realidad múltiple nos ofrece. Una realidad plural, que de alguna forma se organiza y abandona la posible amalgama para devenir en un todo: en un conjunto con sentido e intencionalidad. Esta pieza es una secuencia fotográfica estática sobre una realidad cambiante, cuyo aspecto muta inevitablemente por la acción de la naturaleza, en este caso marítima. El impacto del oleaje sobre los sólidos cuerpos de hormigón , en su desorden y amontonamiento, vuelven a construir una realidad cotidiana en el paisaje costero. Cazenave nos permite establecer, a través de este primer contacto con Galerna, una lectura que plantea dudas sobre la cuestión de la unidad y la diversidad y sobre la interpretación de esta por parte de quien la observa.

Las siguientes obras, que siguen conformando esta primera mitad denominada Galerna, ocupan el espacio que ofrece el EACC de una manera inteligente, llenando a partir de fotografías con un eminente carácter escultórico —sin duda logrado a través del uso del contraste entre el negro y el blanco— un lugar que nos induce a la introspección y al sentido identitario de nuestra realidad como individuos. La naturaleza, el paisaje, los espacios al aire libre, conectan con nuestros instintos más humanos y primarios: la autoprotección o una sexualidad inspirada en las sinuosas formas orgánicas que nos ofrece aquel lugar que no ha experimentado la acción humana sobre él. En estas imágenes, donde se muestran entre otros elementos el interior de cuevas y grutas, cuya oscuridad y carácter de asilo conecta con la inherente espiritualidad que subyace en todas las culturas humanas a lo largo de la historia.

Por otra parte, llegando ya al ecuador de la exposición, nos encontramos con Sòl, de nuevo una serie de piezas, de diferentes formatos, tamaños y técnicas, en las que se introduce un elemento que condicionará lo que resta de exposición y que marcará el punto de inflexión. La introducción del color en estas obras será el condicionante para establecer la dualidad con la que parte la exposición comisariada por Barón. Es ahora, justo ahora, cuando el artista pretende enlazar la cuestión espiritual y de la introspección con una relación más vital para con el entorno, una proyección de presente y futuro frente a la nostalgia que todo recuerdo, posiblemente sin color, nos hace sentir. Comienza con una serie de piezas de tamaño pequeño para el entorno en el que se desarrolla, donde con una técnica poco convencional en la praxis artística actual, pretende que intentemos encontrar la huella y los restos de elementos que en su ordinariez devienen extraordinarios y únicos, y cuentan con una historia propia desconocida.

Algunas de las siguientes piezas son videoarte pero con una disposición más que interesante que lo hacen devenir en una cierta intervención en el espacio expositivo. La proyección de un video sobre unas pantallas dispuestas de manera poco convencional —algunas en el suelo, con disposiciones distintas, y con la proyección en vertical— y otras suspendidas. Pero sin duda, de esta segunda parte de la exposición que compone Sòl, son las cianotipias suspendidas las que aportan la mayor dimensión de color al espacio. Esta técnica, realizada sobre papel japonés cuya absorción es de doble cara, realizadas específicamente para esta exposición y, además, realizadas durante la estancia en Castellón de Cazanave —concretamente fueron realizadas en la playa del Pinar del Grau— vuelven a conectar con el mismo hilo conductor inicial: el paisaje, el paisaje como forma que subyace en el tránsito vital de las personas que lo habitan y cuyas miradas convierten una misma realidad en una materialidad múltiple, de manera que una misma acción es capaz de generar tantas obras como veces sea repetido el proceso. Además, a través de Sòl, muestra aspectos dicotómicos con Galerna: frente a la naturaleza con un carácter más espiritual y alejada de lo material y lo humano, la naturaleza en la que la intervención de las personas afecta y condiciona cada uno de los paisajes que las miradas construyen.

En definitiva, Galerna-Sòl, es una cita ineludible para el público interesado en el arte contemporáneo que se encuentre en Castelló de la Plana durante estas fechas, más todavía en un momento donde la pandemia que sufrimos desde hace casi dos años vuelve a revivir y, inevitablemente, nos interpela de forma directa para que cuestionemos la realidad que nos envuelve y cómo nuestra mirada, muchas veces —quizá excesivamente— es un producto constructor de un paisaje en el que transcurre nuestra vida.

Galerna-Sòl

Artista: Jon Cazenave

Comisario: Julián Barón

Espacio: Espai d’Art Contemporani de Castelló (EACC)

Fechas: 24-11-21 al 20-02-22

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