LA LÍNEA DOLCA, 2008 – 2018. IRREFRENABLE DE JUAN USLÉ EN 1 MIRA MADRID

LA LÍNEA DOLCA, 2008 – 2018. IRREFRENABLE DE JUAN USLÉ EN 1 MIRA MADRID

Una instalación que combina fotografía y pintura de uno de los pintores españoles más reconocidos  de la actualidad.

La inauguración tendrá lugar mañana, sábado 17 de abril de 11h a 15h.


El texto para la exhibición ha sido escrito por Joaquín Jesús Sánchez, que entre otras señala, “UNA EXPOSICIÓN CON UN TÍTULO NOSTÁLGICO ORDENADA SEGÚN UNA AFINIDAD FORMAL Y CROMÁTICA MERECE UN TEXTO QUE LE SIGA EL JUEGO.

El panel c del Atlas de Warburg lleva por título «Evolución de las ideas sobre Marte. Superación de la concepción antropomórfica de la imagen –sistema armónico– signo». En él aparecen las órbitas planetarias de Kepler y su Astronomia Nova, un esquema de los movimientos celestes publicado en la enciclopedia Brockhaus, la representación de los hijos del dios Marte en un calendario de finales del siglo XV y tres páginas de zepelines.

Vistas unas junto a otras, la relación (el parentesco) entre las imágenes, en principio inconexas, es innegable: el ojo tiene razones que la razón no entiende. Juan Uslé es un pintor que también hace fotos. De su vastísimo archivo personal, Línea Dolca es una exposición formada por ciento ochenta y dos de ellas, siete cuadros de pequeño formato y una franja de pared color chocolate. Ha podido verse en Valencia y en Berlín; ahora, en Madrid. Quienes me han precedido en la tarea de escribir sobre ella, se han acercado con un rigor y un afán pedagógico que me libera de muchas de las obligaciones que impone el «texto de catálogo». Admito (sirva como justificación de lo que se viene) mi fascinación por las clasificaciones, las taxonomías y, en fin, todas esas artimañas para imponer orden en el caos.

El modo en que se relacionan las pequeñas imágenes de Uslé es tan contingente como obvio: una barandilla y la sombra de un andamio (¿una camilla?), una mano que sujeta la mano de Cristo y un anuncio de cerveza”.

Juan Uslé (Santander, 1954) es uno de los más destacados protagonistas de una generación de pintores que desde finales de los años ochenta acaparan buena parte de la atención crítica internacional. Su obra es reconocida como una de las más evocadoras de su generación, con un estilo muy personal ligado a la abstracción.

Esta exposición retrospectiva incluye unos ochenta cuadros y una treintena de fotografías de los diez últimos años de la trayectoria de Uslé, presentados de forma temática y no cronológica. Son obras dominadas por un sentido de lo sensorial y de placer intelectual, donde el pensamiento y la acción, el concepto y la emoción; se introducen en un juego ingenioso y sensible.

Cultivador de géneros cada vez más imbricados, como la pintura, la fotografía y la obra gráfica; Uslé ha indagado en las potencialidades de una abstracción renovada para mostrar su penetración sobre la realidad, su fragmentación y sus contradicciones, sin desdeñar nunca su compromiso social. De ahí la multiplicidad de respuestas del artista ante los estímulos de una realidad discontinua.

Durante la década de los ochenta la pintura de Uslé evoluciona desde un estilo expresionista abstracto deudor de Willem de Kooning -una pintura de pinceladas robustas y colores agresivos- a unos fascinantes paisajes marítimos muy oscuros. Estos cuadros dan cuenta en cierta forma de su llegada solitaria a Nueva York y cómo establece allí su identidad interior. Su obra cambia en 1991, después de dos años de residencia en esta ciudad. Desaparecen entonces de su obra las referencias románticas al paisaje y cualquier resto de expresionismo, para desarrollar un lenguaje extremadamente personal de estilos simultáneos. Sus obras se caracterizan a partir de este momento por sus singulares colores intensos y no naturalistas, y por la alternancia de gesto y geometría, sobriedad y barroquismo, dinamismo e inmovilidad, características que pueden aparecer solas o junto a su contraria, en todas las proporciones posibles.

De apariencia conceptual, los espacios múltiples de Uslé están basados en muchas ocasiones en la realidad, como se ha podido observar desde el momento en que se hacen públicos sus trabajos fotográficos, si bien intervienen además la memoria, las emociones, el azar y los sueños. Sus cuadros incorporan una gran diversidad de referencias artísticas históricas, impresiones sensoriales y mentales y varios lenguajes pictóricos. Aunque la materialidad del cuadro es clave en la obra de Uslé, el resultado no es frío ni indiferente.

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