LOS UNIVERSOS DE MARCO ANTONIO CAPARRÓS EN LA LONJA DE DÉNIA

LOS UNIVERSOS DE MARCO ANTONIO CAPARRÓS EN LA LONJA DE DÉNIA

Su condición natural es la de un artista puro y libre.

Su obra, cualquiera que sea, emite y transmite una vibración de paz sanadora a quien la contempla.

En artista penetra con maestría el universo más desconocido, el del interior de su ser.

En el 2004 viaja en solitario a México y Guatemala donde vive una experiencia iniciática de muerte que le lleva a tener multitud de increíbles vivencias (místicas – espirituales) y tras reconectarse a su yo primordial despierta a un mundo de infinitas posibilidades, desarrollando y experimentando capacidades dormidas que lo conectan a la magia de la naturaleza del ser.

Su trabajo se vuelve una co-creación entre el artista y su esencia, donde conecta con información que nada tiene que ver con lo aprendido.

Sobre la obra

La presente exposición muestra un pequeño viaje a través de los diferentes universos que ha transitado en los últimos años.

La profundidad de los estanques, resueltos técnicamente con sutiles transparencias y poblados de pequeños peces, son como una visión de la naturaleza humana.

Seres dentro de un universo global.

Los reflejos del agua, los peces, y todo lo que se percibe en estas obras habla de la búsqueda de un todo armónico, de un mundo que no conoce fronteras.

Paisajes serenos que te invitan a adentrarte y percibirte en paz, ramos de ojos que aparecen como representaciones de galaxias lejanas.

Con un aroma a los retratos renacentistas y lo que este género tiene de emblemático en la historia del arte, Las Damas, Diosas creadoras atemporales representadas con tres ojos, hablan del poder de la intuición, del corazón sereno, impecable.

Los dibujos canalizados son otra de las características de la obra de Caparrós, son energía pura que libera directamente sobre el papel o el lienzo, sin un boceto previo, directamente desde el interior.

Del 30 de julio al 31 de agosto

LA FUERZA CREADORA DEL ARTE

Por Armando Pilato*

Texto para el Catálogo de la exposición “Figuraciones

Tuyas”

La reciente producción plástica de Marcos Caparrós Duran, (Baza,1965) expresa de manera convincente la lógica homogeneidad y la consecuente evolución de su ya dilatada carrera artística. Pero a esta sencilla aseveración, a esa clara convicción, se llega a través de un proceso de comprensión propuesto por un artista que sitúa al espectador en el límite de la confusión para llevarlo a la claridad final del análisis estético. Y es que Marco Caparrós posee unas dotes de rebeldía natural que le arrastran a moverse en las distintas superficies de la vida no solo como interprete sino como autor y público.

La formación clásica le otorgo, aparte de un dominio absoluto del dibujo y de las distintas técnicas artísticas, el poder de modelar y desarrollar su desbordante energía creadora en un múltiple plano no limitable. La voraz energía dinámica de este artista total se desplaza libre y perfectamente por todos los soportes utilizados como medio de su expresión plástica.

Su estética, tanto visual como estilística, se ciñe a una arrolladora personalidad que le arrastra, a través de un cristalino hilo conductor, al linde de los mundos paralelos desde la estación de la realidad figurativa más fabulosa.

Caparrós Durán atraviesa el mundo como aquel viajero que abandona las maletas para penetrar en el espacio y, al mismo tiempo, imbuirse en el verdadero sentido del complejo sistema planetario.

Sus diversas experiencias alrededor del globo terrestre no solamente han sido estancias pasajeras para el descubrimiento de otros ámbitos físicos, pues al mismo tiempo se han convertido en pletóricas experiencias personales totalmente alejadas de la anécdota absurda.

De ese modo a partir del mundo real e irreal de la mente física el artista ha ido fraguando, como el motor de una intrépida turbina, la morfología auténtica del individuo.

El repertorio iconográfico de Marcos Caparrós se apoya, y no podría ser de otra manera, en la figura viviente humana y en aquellas producidas por la naturaleza en estado puro. Sus motivos empujan a un mundo de mitologías y leyendas, inundadas de referencias y significados y esto lo consigue conquistando una dimensión alterna a través de un realismo al que dota con la difícil abstracción del movimiento vital.

Surcando la complejidad del orden más primitivo las imágenes del artista adquieren una carnal, pero a la vez clásica y etérea por intangible, sensación de elevada sensualidad e inmensa y abismal inocencia.

Su universo de líneas y colores proyecta, con innato desparpajo, un dilatado repertorio que es susceptible de convertirse en un versátil código natural, fraguado por la conjunción del estudio y del trabajo más estimulante. El empuje de los impulsos primigenios alcanza cualquiera de sus obras, desde los simples bocetos a las composiciones más extasiadas, mediante una orientación que equilibra lo barroco y lo ilustrado.

El placer y las sugerencias del mismo se articulan en la astronomía del trazo, exenta de la gravedad newtoniana, y en el sorprendente uso del color y de los aspectos lumínicos. Caparrós Durán convierte sus nocturnos en noches luminosas y sus espacios más radiantes en despejados encuadres donde el tiempo parece ralentizar sus proclives pasos hacia la abreviada inconsistencia del momento pregnante.

El artista entrelaza el retorno de lo misterioso con el sentido más insondable de las entidades cardinales; en su obra la mujer aparece omnipresente como representación de la tierra. Sus retratos de triples ojos mondan y traspasan lo epidérmico para convertirse, a veces haciendo verter lágrimas ejemplares, en verdaderos estadios del alma de los modelos más valientes. En su visión del mundo de los peces, cuya vida es tan difícil de exponer mediante la pintura, Marcos Caparrós ha conseguido a partir de un sencillo nudo sustancial tal cantidad de variaciones que sus estanques semejan lejanas constelaciones repletas de ecos musicales antediluvianos.

Muy pocas cosas parecen escapar de las manos de este artista, la libertad creadora no constriñe la esclavitud creativa del arte como una necesidad irracional insustituible. Por razón de esta dualidad multiplicadora, característica común de lo humanos y lo divino, Marcos Caparrós franquea, y con ello hace traspasar a los demás, el molde más sólido de la vida con la poderosa fuerza de un mítico y salvaje jaguar, mostrando la potencia creadora del arte.

*Esta exposición está dedicada a la memoria de Armando Pilato (1967-2007) Crítico, investigador e Historiador del Arte.

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