Con motido del evento Abierto Valencia 2025, Shiras Galeria inaugura el viernes 26 de septiembre a partir de las 17:00 dos nuevas exposiciones: en la Sala Principal la artista María Aranguren presenta «Transcódigos», con la colaboración del crítico Juan Bautista Peiró. En la Sala Refugio el artista Oliver Roura muestra su proyecto titulado «Un espacio de tránsito», con el que colabora el crítico Javier Díaz-Guardiola.
Shiras Galería inaugura una muestra inédita de la artista María Aranguren (Valencia, 1961). El proyecto se titula “Transcódigos” y se ubicará en la Sala Principal de la galería. La muestra cuenta con la colaboración del crítico Juan Bautista Peiró.
María Aranguren (1961) ha explorado durante décadas las posibilidades de diferentes materiales plásticos industriales. Su obra más reciente, se centra en el concepto de “CÓDIGO”, concebido como un sistema de signos capaces de combinarse de múltiples maneras, generando tanto imágenes como poesía visual. Para Aranguren, el arte no reside únicamente en la transmisión de un mensaje, sino en la manera en que dicho mensaje se construye; es en esa fusión inseparable de forma y contenido donde la obra trasciende la
comunicación ordinaria y se convierte en experiencia estética.
El prefijo trans —“al otro lado, a través de, más allá”— actúa como clave conceptual en su trabajo. En este contexto, la retícula de policarbonato celular que utiliza como soporte no es un mero material: se convierte en un pentagrama visual, donde los colores, las transparencias y las formas vibran como notas de una partitura convertida en imagen.
En las piezas presentadas en Abierto Valencia 2025, Aranguren transforma un material industrial —tradicionalmente empleado en construcción y publicidad por su ligereza, resistencia y capacidad aislante— en un soporte poético, cargado de significados múltiples. Lo que antes era un recurso funcional se vuelve un espacio donde coexisten los opuestos: estructura y sentido, fondo y figura, lo pictórico y lo escultórico, lo superficial y lo profundo, en un diálogo constante que invita al espectador a leer, sentir y atravesar la obra más allá de lo visible.
Según como define el crítico Juan Bautista Peiró la obra de María Aranguren: “La búsqueda de la belleza en sus patrones nos acerca a una percepción musical de la obra. Su trabajo nos invita a mirar de forma empática, a sentir cómo el ritmo, el sonido son elementos presentes, incluso en su ausencia. Los espacios vacíos de sus obras son un correlato de los interlineados de un poema. Es precisamente en esos instantes de silencio, de introspección, donde nuestra mente se llena con imágenes e ideas catalizadas por aquello
que tenemos enfrente.”
Como bien señala Octavio Paz (El arco y la lira): “El ritmo y la repetición de patrones —ya sea en geometría, color o tiempo— son formas de volver al tiempo original y comprenderlo desde una dimensión más profunda.”
En Transcódigos, la artista no solo da continuidad a sus investigaciones anteriores, sino que las proyecta hacia un estadio de mayor complejidad y madurez. Su lenguaje, fruto de décadas de exploración, ha alcanzado una claridad que no renuncia a la ambigüedad poética, un equilibrio en el que conviven estructura y apertura, precisión formal y vibración sensorial.
En definitiva, la exposición ofrece la posibilidad de comprender cómo María Aranguren ha desarrollado un vocabulario plástico que trasciende el mero gesto pictórico para convertirse en escritura visual: un idioma hecho de transparencias, ritmos y resonancias, que abre al espectador a la experiencia de descifrar, en silencio, la música secreta de la materia.
Cabe destacar la larga trayectoria de la artista, participando activamente en ferias nacionales e internacionales, como Scope Basel, Artisima o Estampa, entre otras, y su presencia en colecciones como la Universidad de Málaga, el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, Colección Rucandio, o el Centro d ́Art Contemporain Essaouira en Marruecos, entre otras. Además quisiera destacar entre sus últimas exposiciones: “Génesis”, Fundación Bancaja, 2024 y “Sonoridad interna” ECA Riba Roja de Turia, 2019.

El nuevo proyecto de Oliver Roura (Barcelona, 1978), titulado Un espacio de tránsito, que se ubicará en la Sala Refugio de la galería, creando un espacio envolvente que conducirá al espectador a una experiencia sensorial única. La muestra cuenta con la colaboración del crítico de arte Javier Díaz-Guardiola.
En este nuevo proyecto, Oliver Roura traslada el fenómeno óptico de la iridiscencia al campo pictórico, por el cual se aprecian cambios de color sobre distintas superficies como consecuencia de la interacción de la luz con estructuras microscópicas naturales, como plantas o animales. De esta forma, esta variación es resultado de la manera en la que la luz se refleja e interfiere en dichas estructuras, y no de pigmentos contenidos en ellas.
Roura consigue ese reflejo en constante transformación en sus obras mediante la aplicación de capas transparentes de pintura superpuestas, las cuales provocarán esos colores iridiscentes que tanto le interesan al variar el ángulo de incidencia de la luz y la perspectiva del observador, como sucede en las alas de una mariposa o las burbujas de jabón.
De esta manera, color, luz y movimiento articulan este proyecto como protagonistas. El estudio del color estructural y los fenómenos físicos que se originan en la naturaleza, junto con un interés consciente por la implicación del espectador, han llevado al artista a crear esta propuesta visual novedosa. La obra no solo requiere del movimiento del artista, sino también del observador, pues se hace necesaria la pluralidad de puntos de vista para apreciar lo que verdaderamente con ene. De esta forma, se modifica la percepción cromática generando una relación viva entre obra, luz y mirada. La contemplación se convierte así en un proceso activo que pone en marcha la imaginación y provoca experiencias sensoriales en el público.
Lejos de tratarse de una imagen está ca, las piezas del artista catalán exigen múltiples miradas. El paseo por Un espacio de tránsito es, por tanto, imprevisible, variable y cambiante, es una transformación continua que depende, en gran medida, de nosotros como espectadores.
Así lo define el crítico Javier Díaz-Guardiola en su texto: “Los cuadros no encierran, pues, una imagen inmóvil, sino que enmarcan volubles sensaciones y conversaciones únicas por parte del espectador. Y que no se repetirán jamás. Estamos en transformación constante, la vida es una coreografía de la que es imposible saber de antemano sus pasos. Asumirlo es una forma de sacar más provecho de los hallazgos. Con esta filoso a se disfruta aún más de esta otra invitación a bailar, a mantenernos ac vos, de Oliver
Roura. Umbrales cambiantes, espacios de tránsito. Ustedes ponen la música”.
La muestra cuenta con un conjunto de obras inéditas de diversos formatos y soportes, como el dibond o la madera de Mahagoni. También, presenta algunas piezas sin soporte, a través de piel acrílica sin bastidor, con el objetivo de poner énfasis en la superficie de la pintura. Además, su disposición en el espacio expositivo busca crear un entorno inmersivo en el que luz y color exalten los sentidos del espectador invitándole a
sumergirse en un espacio de reflexión.
Oliver Roura se graduó en Artes Aplicadas por la Escola Massana de Barcelona en 2008. Sus obras han sido expuestas en galerías internacionales como Meyer Riegger (Berlín) o Galerie Isa (Mumbai), y su trabajo forma parte de colecciones públicas y privadas como el Neuer Berliner Kunstverein (Berlín) y Soho House (Mumbai). Además, Roura ha sido beneficiario de becas y residencias como la NeuStartKultur (Alemania, 2022) y ha participado en ferias de arte como Art Madrid (2025), Estampa (2024) o Swab Art Fair Barcelona (2012), entre otras.
