SET ESPAI D’ART GALERIA inaugura ‘ENTRE LÍNEAS’ de Lukas Ulmi

SET ESPAI D’ART GALERIA inaugura ‘ENTRE LÍNEAS’ de Lukas Ulmi

El próximo viernes 12 de diciembre Set Espai d’Art inaugura la exposición “Entre líneas”, el último proyecto de Lukas Ulmi (Lucerna, 1958) creado específicamente para esta sala y que muestra, en palabras de Román de la Calle, “su manera radical de dibujar / construir en el espacio”.

Lukas Ulmi: Diálogos creativos entre la geometría, la luz y el movimiento Justamente, durante décadas, he podido constatar, con las debidas intermitencias temporales, siguiendo su trabajo e investigaciones, cómo Lukas Ulmi (Lucerna, Suiza, 1958) ha ido profundizando, con entrega y obsesión depuradas, en ese indicado diálogo creativo, tan suyo, que, con sumo rigor, ha sabido perfeccionar en el silencio de su taller valenciano, a la vez que iba definiendo, rigurosamente, las claves constructivas de su selectiva e impactante sintaxis geométrica / sus geometrías de la mirada, como siempre me ha gustado recordarlas. En este sentido, contextualizante y descriptivo, que ahora prefiero emplear, en mis actuales reflexiones, conviene que recordemos cómo la estrategia de incrementar los tratamientos analíticos y experimentales, en torno al repertorio de formas geométricas primarias, sometidas a estudiados movimientos y/o a seriados análisis deconstructivos, se ha convertido, a menudo, en clave fundamental del culto / cultivo de ciertas opciones escultóricas contemporáneas. De hecho, estas se han visto reducidas, concretamente, al mínimo desarrollo operativo, incluso como palanca básica y creativa, capaz de concebir e imaginar mundos formales interactivos, en el espacio tridimensional, potente y sagazmente revisitado, asimismo, por el tiempo, la luz y el movimiento. Es decir, la geometría, tocada de cierto cinetismo, y sus sombras… Lukas Ulmi es, por cierto, un adecuado ejemplo de lo dicho, sabiendo inspirarse / arroparse, adecuadamente, en concretas e impactantes referencias históricas, como han podido serlo, de manera diacrónica, por ejemplo, tanto la ilusión óptica de aquellos históricos cubos de Louis Albert Necker (1786-1861) -el cristalógrafo suizo, al que constantemente el propio Ulmi rinde tácito tributo de reconocimiento y paisanaje- o, también, los proyectos coherentes y bien consolidados del recordado Josef Albers (1888-1976), guiados por una firme voluntad de ejemplar simplicidad y un uso de medios y recursos explícitamente limitados, por definición, pero propiciando, a ultranza, el énfasis en la experiencia y asegurando el contenido poético, en paralelo a la economía de formas. Proceso regulador, que admiro en Ulmi, y que (“menos es más”) ha presidido la gestación ejemplar de sus piezas-madre originarias, de donde fueron emanando, luego, históricamente, las estudiadas series, que han ido dando sostén y consistencia al resto de sus etapas productivas. Ahora nos ha querido trasladar, una vez más, de manera coyuntural, su estricta escenografía de formas, módulos, bifurcaciones, inversiones y acoplamientos geométricos -Lukas Ulmi- desde su vetusto taller a la recoleta Galería Set Espai d’Art. Por eso, justo en ese determinado engranaje de sutiles propuestas y eternos ensayos, convertidos en estudiadas posibilidades escultóricas –precisamente en pleno escenario / marco de una cultura conceptual, reforzada además en un asentado minimalismo y sin relegar nunca la investigación y el rastreo de diferentes materiales constructivos- es, pues, donde hemos querido propiciar, satisfactoriamente, el reencuentro actual, con la sutileza perceptiva de sus obras. Es decir, que ahí están sus espacios y formas geométricas, que encajan, se fragmentan o reconstruyen, serializándose o bifurcándose, entre líneas, aristas o angulaciones entrelazadas, visual o físicamente. Se trata, ni más ni menos, del obligado y complejo diálogo promovido, por Lukas Ulmi, entre prácticas experimentales, siempre complejas, a caballo, todas ellas, tanto de una rotunda levedad (luces y movimiento) como sujetas a complejas sintaxis, basadas en la calculada elegancia de las formas geométricas y nunca alejadas, a pesar de todo, de ciertos grados de una ambigüedad consustancial e imprescindible, con la que, en cada caso, debe manejarse / enfrentarse, dialogante, asidua y necesariamente, la obligada presencia hermenéutica del espectador activo. Geometrías, por lo tanto, promotoras de miradas, dudas, búsquedas y de ensoñaciones compartidas, en una radical vertiente lúdica. Sin duda, una manera didáctica de poner, efectivamente, en cuestión, las inquietantes estrategias lectoras de las imágenes. Hay toda una discreta y retenida pedagogía, in nuce, detrás de cada propuesta estática y/o móvil, que nos ofrece, sin prisa, a la contemplación. Así como, también, su práctica creativa es capaz de ir despertando, paso a paso, cargas teóricas de reflexión, en cada mirada, que necesita fundamentarse y ser justificada, reiteradamente y con sosiego, desde el propio quehacer proyectivo. En realidad, al menos en mi caso, de tanto ver y contrastar las propuestas de Ulmi, de tanto rememorar estrategias de concepción formal y de analizar etapas de experiencias constructivas -lo digo con sinceridad- no he podido sino admirar, insistentemente, sus reiteradas capacidades de cálculo, su constancia por eliminar / reducir, para mejor poder sumar / añadir, en ese secreto pero elocuente e imprescindible enlace, gestado entre geometría y matemática, entre la inquietante fenomenología de la percepción, que se tensa, a caballo entre luz y movimiento, junto al sistema articulador tridimensional resultante, que subsume detalles, potencia relaciones y coordina totalidades, a cada paso y en cada fase del programa de trabajo. Diálogos, siempre –insisto- entre el espacio y la temporalidad, entre la ordenación formal y su génesis constructiva y, sin embargo, móvil, en muchos de sus retos visuales. Juegos inagotables de líneas, que se encuentran, incluso, conceptualmente, antes de enfrentarse en el espacio experimental del taller. Tal es el programa itinerante, mil veces forzado y consentido… Quizás puedo sentir, ahora, con más intensidad, el papel personal de receptor, paseando, de manera zigzagueante, entre las esculturas de Ulmi, sin prisa, disfrutando de su percepción, imaginativamente cargada de fuerza y rastreando, además, las claves de sus respectivas interpretaciones. Sin duda, es también este el regalo que la presente exposición nos depara, como visitantes entregados, en la justa medida que sepamos aportar, generosamente, nuestra imprescindible y necesaria participación hermenéutica. Es claro que los diversos neoconstructivismos contemporáneos siguen manteniendo su buena salud, dentro de su amplia diversificación, en el marco de nuestra cultura, con un pie en la ciencia (matemática, geometría y óptica) y otro en el quehacer artístico. Efectivamente, entre la norma, su uso y su posible capacidad de excepcionalidad transgresora, siguen buscando sus propios espacios de intervención, originalidad e innovación. En el caso de Lukas Ulmi, es, sin duda, su manera radical de dibujar / construir en el espacio, como hemos dicho, navegando entre la geometría, la luz y el movimiento, siempre cargados, todos ellos, de silencios explícitos, enigmas formales y honda carga poética. Román de la Calle Valencia, diciembre 2025

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