SET ESPAI D’ART PRESENTA EN VALENCIA “NOSOTRAS TEJIENDO EL TIEMPO”

SET ESPAI D’ART PRESENTA EN VALENCIA “NOSOTRAS TEJIENDO EL TIEMPO”

Como un tapiz de fragmentos que vienen a converger en la galería desde distintas direcciones, Nosotras tejiendo el tiempo reúne para la ocasión obras de Ana Esteve Llorens (Valencia, 1975), Chingsum Jessye Luk (Hong Kong, 1982) y Pamen Pereira (Ferrol, 1963) que, a través de prácticas diferentes y distantes, nos permiten acercarnos a la conformación del relato como tejido, como ese “texto” que —de Ovidio a Roland Barthes— más que con el resultado de la acción de escribir o lo escrito se relaciona con la manera de entretejer los hilos, las fibras, y de arar la tierra ordenando el campo; un tejer perpetuo como las formas entrelazadas que surgen orgánicas y matemáticas en la naturaleza y la misma manera en que nos vamos enredando con nuestros recuerdos, pasando por el registro de los días y las noches que es la vida, que también se hace al destrenzarnos entre el olvido y la memoria. Trama y urdimbre, lo tejido concentra nuestra relación y reflexión sobre la historia en el acto de tejer, en el anudar el tiempo que tiene su figura mítica en la Penélope de la Odisea, su telar y su ir tejiendo y destejiendo lo hecho —un mito que se fija en nuestra tradición durante el Renacimiento, se moderniza con el romanticismo del diecinueve y se reescribe críticamente (Margaret Atwood, Mary Beard) en las últimas décadas.

Ana Esteve Llorens teje el recuerdo doméstico de su familia, a caballo entre el Mediterráneo, México y Austin (Texas), reconstruyendo los diseños y colores de los trapos y bayetas entrevistos en su memoria de infancia. Y lo hace a mano, empleando un telar de cintura mexicano y asumiendo lo irregular del resultado y los materiales, del tejer los hilos y destejer el tiempo, como acción de recuerdo y retorno al pasado que fija el proceso, sus gestos. El diseño de estas pequeñas piezas se enmarca siguiendo los contornos del textil, graciosa y orgánicamente, mientras como contrapunto otras dos piezas imponen en el espacio una geometría racional de líneas rectas y marco duro, aunque ligeramente irregular, que reúnen referencias de Barnett Newman a Anni Albers.

Chingsum Jessye Luk nos traslada al discurrir de lo diario a través del dibujo y el bordado para el que emplea sus propios cabellos como material, como línea de dibujo y como hilo en la catalogación al detalle y la gráfica de sus cabellos caídos: fecha, número, dimensión. Cose su propia estadística a mano, siguiendo el plan establecido con método científico pero haciendo de la tarea algo más que una hilatura conceptual. Esos mismos cabellos, otros, se presentan como ovillos que son también la madeja de la vida, kilómetros de tiempo; o el recuerdo fijado a la almohada de las noches dormidas en París durante el disfrute de una beca, en el primer confinamiento, la pasada primavera. Además, entreteje finamente el interior ornamentado de los sobres entre el patchwork y el motivo de pata de gallo.

Pamen Pereira muestra el poder de las raíces al coser y retorcerse bajo tierra, emergiendo como una metonimia de orden natural que representa la silueta de África, todo un tejido que recorre el paisaje y se agarra al terreno (al territorio) para ser, por encima, el mundo y, por debajo, la vida misma. Estas raíces salvajes de manglar se trenzaron con forma de mapa continental de la misma manera con que otras fibras vegetales, más finas, se superponen a modo de trama y marca temporal, como bordadas cuidadosamente, con forma de África y América del Sur sobre los pentagramas mudos de un papel pautado, a modo de urdimbre. Un mapa el de África que también florece delicado desde el interior de un nido de golondrinas, proyectando al exterior sus vivos rojos como una flor (de fuego) de sinuosos hilos.

Y así, nosotras tejiendo el tiempo.

Ricardo Forriols. Universitat Politècnica de València

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