Crítica teatral: EL PLAN ·  Producción OLYMPIA METROPOLITANA y EL PUNT DE LA i Teatro Talía (Valencia)

Crítica teatral: EL PLAN · Producción OLYMPIA METROPOLITANA y EL PUNT DE LA i Teatro Talía (Valencia)


FANTÁSTICA INTERPRETACIÓN

Por:
Vicent Vila, autor i director teatral

Si partimos de un texto vital, fresco e inteligente que te arrastra sin piedad desde un inicio hilarante a un final virulento, con estructura de comedia negra con poso tragicómico y añadimos tres actores de los más destacados del panorama valenciano que cuentan merecidamente  con múltiples reconocimientos y extensos currículums tanto en teatro como en televisión, nos encontramos ante un espectáculo que premiado en varias ocasiones, consigue un público que se rinde ante el acontecimiento y responde fervoroso con un comportamiento sutilmente calculado desde la risa inicial al pasmo y estupor final.

Ignasi Vidal (Texto y dirección) ha sabido aunar tan distintos elementos en dos partes muy diferenciadas: la primera con ritmo vertiginoso y quizás exceso de texto y una segunda más relajada y escueta en la que se masca sutilmente la tragedia hasta llegar a la hecatombe final, contando para ello ha contado con Rebeca Valls con su sensibilidad, efectividad y buen hacer reconocidos como asistente de dirección.

Pero lo más destacable de la propuesta es la sublime interpretación de los tres protagonistas: Diego Braguinsky (El Bueno), Jordi Ballester (El Manías) y Àngel Fígols (El Malo) que presentándonos tipos de apariencia normal y cotidiana alcanzan un nivel interpretativo que deseablemente será pronto reconocido y logran en cada función el aplauso sincero de un público que disfruta y vive cada función con un nudo en la garganta tras las provocadas y estudiadas risas de la primera parte.

El vestuario, iluminación y espacio sonoro cumplen en su misión de no buscar protagonismo, aunque “La vida sigue igual”, canción que cierra la función nos regrese de sopetón a la realidad cotidiana aliviando así la tensión acumulada.

Quizás una escenografía menos acartonada hubiese venido más a cuento, ya que aunque nos encontremos en “el piso de los padres”, una pareja con dos sueldos no mantendría esa decadencia mobiliaria destacando flagrantemente esa mesa camilla imposible.

Como me quedan un par de líneas para rellenar el folio, quisiera señalar la maestría de la dirección del Teatro Talía para fidelizar un público constante y ser el mejor escaparate actual de las propuestas, producciones y compañías valencianas.

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