LA CERÁMICA DA MUCHO JUEGO · ANPEC EN EL MUSEO DEL JUGUETE DE IBI

LA CERÁMICA DA MUCHO JUEGO · ANPEC EN EL MUSEO DEL JUGUETE DE IBI

JOAN J. SOLER NAVARRO. 

Historiador y Crítico del Arte. Miembro de AVCA. Asociación Valenciana de Críticos de Arte. Miembro del ICOM-UNESCO. Consejo Internacional de Museos. Miembro del Colegio Oficial de Licenciados y Doctores en Filosofía, Letras y Ciencias de Valencia, Sección Historiadores del Arte.

Museo del Juguete de Ibi (Alicante)

Del 27 de marzo al 20 de junio de 2021

«La Cerámica da mucho juego» es el título de la exposición que los miembros de la Asociación Nacional de Profesionales de Cerámica ANPEC presentan en el Museo del Juguete de Ibi (Alicante).

ARTISTAS PARTICIPANTES: PILAR MARTINEZ SIRVENT, Mª. BELEN BOLLO, Mª. LUISA LANZAROTE, DANIEL MAÑERO MONSERRAT, ANA TOMAS MIRALLES, CENTRO OCUPACIONAL LA TORRE (DOLO TORRENT), Mª. CARMEN PAYÁ AVILÉS, ROSA RODRÍGUEZ Y JULIA BLASCO, VICENTE AJENJO, ISABEL MARQUÉS GARCÍA, PEPE ROYO, ANNA MARTí RIBES, JOSé MANUEL SIMÓN CORTÉS, ANGELES VELÁZQUEZ PACHECO, JULIA DOBÓN, REME TOMÁS MARRAHÍ, ROSA PALAU FERRER, AMALIA PéREZ BORRÁS, NURIA IBAÑEZ FORÉS, ISABEL PUIG SOLER, OSCAR DEMPERE MARCO, ANGEL VIARD GALÁN, ANGEL VIARD GALÁN, CRISTIINA ROBLES, CARMEN CAROT, MIGUEL PALÉS GONZÁLEZ, MIGUEL PALÉS GONZÁLEZ, CONXA ARJONA, DAVID SÁNCHEZ TAMBORERO, NORA PASTOR, VICENT MAS PLÁ, PEPA ALBEROLA PIQUERAS, MARIBEL SALAS, ALICIA CORTÉS RUIZ, ENRIQUE ORTS, MARIBEL MARTÍNEZ, Mª. CARMEN MARTÍNEZ MARTÍNEZ, CARMEN MARCO DASí, MARIBEL MARTíNEZ ESTESO.

ISABEL MAQUES – WILMA LA MEUA GOSSETA

La historia de los juguetes y de la cerámica es la de la propia humanidad, de nuestra cultura. El juguete ha sido y es el fiel reflejo de la realidad de cada época y con la cerámica ha compartido espacios y tiempos en las diferentes civilizaciones. Excavaciones arqueológicas por todo el mundo, nos demuestran que la cerámica y el juguete han estado presentes en la historia desde hace cinco mil años, como el carro de caballos en miniatura, un juguete y un sonajero con motivos de pájaros, todos ellos con barro, encontrados en el año 2014 en la tumba de un niño y expuestos en el Museo Arqueológico de Sanliurfa en Turquía. Los niños eran enterrados junto con sus juguetes, por este motivo sabemos que artefactos como los sonajeros existen desde hace miles de años.

Los primeros juguetes aparecieron en la Edad del Bronce. Es en Mesopotamia donde aparece la primera escritura en pictogramas sobre arcilla y más tarde la escritura cuneiforme. Con posterioridad desarrollan la creación de la cerámica funcional y finalmente con la invención de la rueda  unida siempre a la elaboración de la alfarería, el transporte terrestre y del cálculo, inician la gran civilización de la historia antigua.  La cerámica para la conservación y el transporte de alimentos y bebidas fue imprescindible para desarrollar la primera economía productiva con excedentes y es aquí donde se divide el trabajo y el comercio. El barro fue el vehículo de expresión artística, modelado y decoración de la primera cerámica.

Los hallazgos en tierras egipcias demuestran que la civilización de los faraones ya contaba con pelotas, peonzas y las primeras miniaturas que representaban personas, animales y herramientas de la vida adulta. Varias exposiciones por todo el mundo han reunido muestras de los artilugios que, durante toda la Historia, han entretenido a los niños. En aquellas épocas, ya se divertían con soldaditos, dados, vajillas minúsculas o caballitos con ruedas.

El historiador holandés Johan Huizinga rebautizó a nuestra especie bajo el nombre de “homo ludens” -hombre que juega- para señalar que el juego es inherente al ser humano y que ningún desarrollo cultural habría sido posible sin la aptitud lúdica. «Homo ludens El juego y la cultura» fue el primer libro que abordó a principios de los años 70 el fenómeno lúdico en un marco científico-académico, desde un plano antropológico. Sostiene como argumento principal que la cultura surge en forma de juego.

REME TOMÁS – Escacs 90 x 90 cm

La intención del juego es representar la realidad y experimentar con ella, tantear sus posibilidades y sus límites. El fin de esos objetos rudimentarios era, como es hoy, el aprendizaje y la comunicación. Al verlos, resulta inevitable pensar que, por muy turbulenta que haya sido la historia de la humanidad, los niños siempre han vivido en un mundo pequeño e inocente. La pelota, el yoyó, la peonza o las canicas tienen su origen en culturas muy antiguas como la egipcia, la griega o la romana. Son juguetes sencillos pero ingeniosos y por eso siguen entreteniendo a niños y niñas de todas las culturas. En el antiguo Egipto también hay constancia de la existencia de pequeñas miniaturas de casas, armas y muñecas, destinadas tal vez a familiarizar a los más pequeños con sus tareas futuras.

Hay testimonios de la época clásica de Grecia que nos indican que las muñecas eran habituales, fabricadas en barro, marfil, hueso o madera, y que contaban con todos sus complementos: diminutas cunas, barreños, cubos. También está documentada la existencia de juguetes en la Roma imperial y en la China de hace más de dos mil años. El término latino “iocus” tiene que ver con la broma o la gracia e “ioci” se refiere a los juegos, diversiones y pasatiempos. La arqueología nos enseña que muchos de los juegos y los juguetes que hoy conocemos de civilizaciones antiguas, mantienen su vigencia en la actualidad y los que se utilizaban hace cinco mil años, siguen utilizándose durante todo el siglo XX: muñecas, casitas, pelotas, aros, canicas, yoyós, trompos, armas, vehículos.

ENRIQUE ORTS Y MBEL. SALAS – AMIGOS ENTRAÑABLES

En la Edad Media se introducen nuevos materiales para su fabricación, como el vidrio, y en el Renacimiento se perfeccionan y se convierten, en artículos de lujo. Es la época, también, de la aparición del ajedrez y del go chino, los dos grandes juegos de estrategia. En los siglos XVI y XVII las creaciones se vuelven más complejas, los muñecos se articulan e incorporan nuevos materiales como el cartón. Es la época de los títeres y autómatas y de la aparición de los soldaditos de plomo, fabricados especialmente en Alemania. Las muñecas de este periodo se visten como sus dueñas, son el reflejo de las costumbres de sus mayores y al mismo tiempo se acompañan con todo tipo de artículos de uso doméstico: vajillas de barro, muebles, vestidos, mascotas.

En el siglo XVIII Europa vive una auténtica transformación. Se inicia la revolución industrial, y con ella una nueva era que incidirá directamente en el mundo del juguete. La mayoría de los niños seguían entreteniéndose con juguetes artesanales con barro cocido, pero el proceso industrial da un giro a la elaboración de estos artefactos de diversión que comienzan a fabricarse de manera industrial empleándose materiales nuevos como la hojalata. Las primeras muñecas de porcelana se fabrican preferentemente en Alemania entre 1840 y 1880. Se fabrican con porcelana china, dándoles un aspecto lustroso característico. A principios del siglo XIX aparecen los juegos de carácter instructivo y se habla por primera vez de juguetes pedagógicos.

Durante la primera mitad del siglo XX, la cerámica japonesa destaca en Europa y EEUU por el desarrollo de delicadas figuras de porcelana. Se trata del fenómeno “Novelty” (novedoso) y se convierten en un producto reconocido en todo Japón, especialmente tras la Segunda Guerra Mundial. Algunas figuras de porcelana conocidas popularmente como “Novelties from Seto” las encontramos en el Museo Seto Gura, de la ciudad de Seto.

La aparición del automóvil y la primera patente en 1860 trae consigo pequeños coches de metal a escala que van incorporando luces y motor eléctrico. El cambio de siglo se inicia marcado por la Revolución Industrial y las Exposiciones Universales, en las que aparecen nuevos negocios tanto para la producción como para la comercialización tanto de juegos de tablero como de juguetes infantiles. En cuanto a juegos de tablero, siguen los que se practicaban en épocas anteriores, como ajedrez, dominó, backgammon, mahjong, go, naipes, ahora producidos de forma masiva y comercializados a gran escala.

NORA PASTOR – MEÑIQUE Y GAEL

A principios del siglo XX aparecen por casualidad los juguetes eléctricos.  Joshua Lionel Cowen crea un tren eléctrico como reclamo para el escaparate de su juguetería, pero recibe tantas peticiones que la atracción publicitaria acaba por convertirse en un clásico de la industria juguetera. En 1912 ya se fabrican modelos con alumbrado en su interior. Es también una época de interés y la preocupación por la higiene y los materiales asépticos. Surgen de este modo, ya en los años 30, las muñecas fabricadas en celuloide, pasta-cartón.

En el periodo de entreguerras, se reafirma la afición por los soldados de plomo y por las muñecas vestidas y peinadas a la moda. A mediados de siglo, en 1948 se aplica el plástico por primera vez a una muñeca. La revolución del plástico permite aumentar la producción, abaratar los precios y hacerlas accesibles a todas las clases sociales. Se inicia el alejamiento de la cerámica con los juguetes y con tantos otros instrumentos que relegan la cerámica a otros usos.

Los hogares cada vez tienen más ordenadores y a finales de los noventa se empieza a extender el uso de Internet. Aparecen los primeros juegos online. También se empiezan a comercializar los primeros juegos para PC, entre ellos Tomb Raider, nuevas versiones de Prince of Persia y Age of Empires. Los juguetes siguen siendo mayoritariamente de plástico, pero también los hay cerámicos, de madera, de tela y otros materiales, y aparecen otros electrónicos, tal como el Tamagochi, además de una gran variedad de juegos educativos y de rol.

En la actualidad se vive la auténtica revolución en la historia del juguete. En los primeros 20 años del s. XXI se han producido cambios significativos. La necesidad social de jugar se efectúa ahora con táblets, videoconsolas, las relaciones han pasado de lo personal a lo virtual y la comunicación de lo local a lo global, al igual que la totalidad de las relaciones sociales. El juguete y la cerámica siguen caminos paralelos aunque ambos con todas las transformaciones, siguen formando parte de nuestras vidas de manera precisa desde hace más de cinco mil años.

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