«Pim Pam Pop»: el arte pop toma la Opera Gallery Madrid como un manifiesto visual

«Pim Pam Pop»: el arte pop toma la Opera Gallery Madrid como un manifiesto visual

Del 5 de marzo al 25 de abril de 2026, la Opera Gallery Madrid presenta Pim Pam Pop, una ambiciosa exposición dedicada al arte pop que reúne a algunos de los nombres más influyentes del movimiento a nivel internacional junto a figuras clave del contexto español. Más que una revisión histórica, la muestra propone un diálogo vibrante entre estética, política y cultura de masas.

Iconos globales frente a realidades locales

En las salas de la galería conviven referentes universales como Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Keith Haring y Takashi Murakami con nombres esenciales del arte español como Eduardo Arroyo, Rafael Canogar, Juan Genovés, Luis Gordillo, Isabel Oliver, Antonio Saura, Manolo Valdés y el colectivo Equipo Crónica, entre otros.

La conversación que se establece entre estos artistas permite observar cómo el lenguaje pop —nacido en el Reino Unido y Estados Unidos a finales de los años cincuenta— fue reinterpretado en España bajo circunstancias políticas y sociales muy distintas. Si en Nueva York el pop surgía como reacción al expresionismo abstracto y a su aura trascendental, en España adoptó un cariz más abiertamente crítico frente a la censura y la represión del franquismo.

Pim-Pam-Pop: ironía y tensión política

La exposición toma su título de la obra Pim-Pam-Pop (1971) de Equipo Crónica, perteneciente a su serie Policía y Cultura. En ella, varios agentes portan cuadros en lugar de armas mientras atraviesan un campo floral que evoca los patrones repetitivos de Warhol, con un trasfondo industrial que recuerda tanto a Fernand Léger como a Lichtenstein.

El resultado es una imagen humorística y perturbadora a la vez: una metáfora visual donde la cultura aparece vigilada y domesticada. La pintura sintetiza el espíritu del pop español, que hizo de la cita, la apropiación y la ironía herramientas de resistencia.

Del gesto heroico a la imagen cotidiana

El arte pop se consolidó públicamente en 1962 con la exposición “The New Realists” en la galería Sidney Janis de Nueva York, donde coincidieron artistas estadounidenses y europeos bajo una sensibilidad común: la incorporación de la imaginería mediática y la cultura de consumo al ámbito del arte.

Frente al gesto subjetivo del expresionismo abstracto, figuras como Robert Rauschenberg y Jasper Johns abrieron el camino a una práctica que cuestionaba la autenticidad y recuperaba la herencia conceptual de Marcel Duchamp. Poco después, el término “Pop Art” acuñado por el crítico Lawrence Alloway consolidó una etiqueta que pronto adquiriría dimensión global.

El movimiento no nació de un manifiesto ni se articuló como un estilo homogéneo. Al contrario, fue un territorio plural unido por la voluntad de reflejar —y poner en cuestión— la vida contemporánea. Sus artistas reivindicaron la superficie plana, el color intenso y la repetición mecánica, apropiándose de cómics, anuncios y objetos cotidianos.

El pop español: humor como arma

En el contexto español, el pop adquirió un carácter singular. Bajo la aparente seducción cromática, muchas obras escondían una crítica incisiva a la realidad política. Rafael Canogar abandonó la abstracción informalista para adoptar un lenguaje más directo y comprometido; Eduardo Arroyo desplegó narrativas cargadas de ironía histórica; Juan Genovés introdujo la multitud como símbolo de tensión social; mientras que Isabel Oliver denunció la domesticación femenina durante el tardofranquismo.

La muestra también subraya cómo la herencia pop se prolonga más allá de los años sesenta y setenta, influyendo en generaciones posteriores y en disciplinas diversas. El color, la apropiación y la mezcla de alta y baja cultura siguen siendo estrategias centrales en la práctica artística contemporánea.

Un legado que sigue vibrando

Aunque su auge inicial fue breve frente al avance del minimalismo, el arte conceptual o el arte óptico, el pop mantiene una influencia comparable a la del surrealismo en la primera mitad del siglo XX. Su apuesta por democratizar el arte, renunciando a la figura romántica del creador aislado, redefinió la relación entre artista, obra y espectador.

Pim Pam Pop no es solo una celebración de iconos reconocibles. Es una invitación a reconsiderar cómo las imágenes que consumimos —publicitarias, mediáticas, aparentemente banales— pueden convertirse en herramientas críticas. Entre flores serigrafiadas, viñetas ampliadas y colores estridentes, la exposición demuestra que el pop sigue siendo, más que un estilo, una actitud.

Obra de portada: Isabel Oliver. ‘Reverso’ , 1973-2016. Acrílico sobre lienzo. 122 x 101 cm | 48 x 39,8 pulgadas.

Por: Joan J. Soler Navarro. Doctor Cum laude en Ciencias Sociales y Jurídicas Univ. Miguel Hernández – Elche. Presidente de la Asociación Valenciana de Críticos de Arte.

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