Set Espai d’Art presentará en ARCO Madrid, un proyecto en el que cuatro artistas mujeres, desde diferentes registros, indagan sobre el tiempo, la memoria y el territorio.
Stand 9D08 del 4 al 8 de marzo
Más allá de representar un espacio, la obra de Ana Esteve Llorens (Valencia, 1975) lo construye: es una superficie activa, donde el color deviene una forma de estar, de percibir, de habitar. A través de lo háptico, lo manual y lo afectivo, el trabajo propone un proceso de percepción basado en la relación. Una percepción que involucra activamente el cuerpo del espectador, estableciendo un diálogo sensorial y espacial con la pieza. Si bien se distancia de los procedimientos tradicionales de la pintura, la obra comparte con ella una preocupación por la superficie, la luz, el ritmo, el color y el tiempo.
La sátira poética se asoma en el territorio creado por Luciana Novo (Córdoba, Argentina, 1981), abriendo un espacio que invita a mirar de manera distinta y a reconocer la huella, que creemos inocente e invisible, de nuestra propia existencia. “Invisible White Cave” constituye un juego de palabras que evoca una imagen imposible; una cueva que no encierra sino que abre, un refugio sin paredes, invitando a descubrir lo visible y lo oculto, lo real y lo improbable, lo que está y no se ve.
En su proyecto más personal “How am I?”, Chingsum Jessye Luk (Hong Kong, 1982) presenta una aproximación abstracta a la idea del autorretrato. En una serie de piezas de sutil inteligencia emocional y artística, la artista parte de objetos encontrados de su vida personal para hilvanar un relato sobre su identidad vinculada con lo público, así como su vida privada e íntima, respondiendo a una tradición oriental fascinada por la superficie de las cosas, de los materiales, de los gestos, de las emociones. Luk recombina los materiales en entramados minimalistas, partiendo de una amplia gama de influencias, desde la artesanía china hasta lo conceptual y lo povera.
Pamen Pereira (Ferrol, 1963) cierra la propuesta y nos invita a la meditación acerca del paso del tiempo a través de las magníficas piezas realizadas en fundición de bronce a la cera perdida. En una serie de vanitas contemporáneas de formas orgánicas, la artista propone una reflexión poética sobre la identidad y el territorio: un círculo de semillas, lo aún “no manifestado” donde se empieza a ordenar el caos, un árbol de toxo invertido, la serenidad de su estructura, la solidez y el asentamiento en el suelo que le ha dado el tiempo, nos enseña a vivir y a morir sin drama, con integridad, que no es más que ser uno mismo, ser “lo que es”
