La cuestión del archivo no es, repitámoslo, una cuestión del pasado. […] Es una cuestión de porvenir, la cuestión del porvenir mismo, la cuestión de una respuesta, de una promesa y de una responsabilidad para mañana.
Jacques Derrida, Mal de archivo
El archivo, como dice Derrida, es una entidad viva, que tiene la capacidad de hacer presente las huellas de la memoria, para ser testigo de su tiempo. El acervo documental se convierte así en un elemento vital, para poder elaborar, de manera plástica y conceptual, la imagen del cartel de El Misteri d’Elx de 2026. La realización de un cartel nunca es una tarea sencilla y, mucho menos, cuando la festividad celebra su XXV aniversario, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El cartel del Misteri se compone de tres elementos clave: en primer lugar, una doble reproducción del plano de la Basílica de Santa María, diseñada por el arquitecto ilicitano, Marceliano Coquillat, fechada en 1903; en segundo lugar, el facsímil que recoge las partituras manuscritas del Consueta, recopiladas por Josep Lozano i Roiz en 1709; y, por último, el pan de oro de 24 quilates, que simboliza la luz divina.



La obra es una pieza tridimensional, con un volumen de 2cm. La base de la obra corresponde al plano de La Basílica de Santa María, del arquitecto Coquillat que, a principios del siglo XX, fue el encargado de la restauración de la Basílica y, gracias a esa labor, fue nombrado hijo adoptivo de Elche. El plano es relevante porque, en la parte central, Coquillat crea una estructura de cimbras sobre un fondo azul celeste, que podría recordar una ventana abierta al cielo. Ahí, en la grandiosidad del templo, aparece una pequeña figura que, similar a “El caminante sobre un mar de nubes” del pintor alemán Friedrich, está iluminada por el goce de lo sublime de la asunción. Si el espectador se asoma a esa pequeña ventana azul, puede leer la palabra “la verge”, que indica que esa misteriosa figura está a punto de subir al cielo


La obra está realizada con las páginas del Consueta, un libreto de apuntes que contiene los textos, las partituras musicales y las detalladas instrucciones técnicas y teatrales, necesarias para la representación de El Misteri d’Elx. El libreto se ha fragmentado en una serie de trozos de papel y, una a una y de manera manual, se han elaborado las diferentes cajas que componen la obra, representando la multitud de personas que, cargadas con su propio archivo personal, se amontonan en torno a la Basílica, para vivir esa experiencia única. Las cajas no están dispuestas de manera aleatoria, sino que construyen un conjunto de narraciones, a través de las palabras que se muestran y se enconden en la obra. El texto roto, ese conjunto de palabras sueltas, construye una mirada en movimiento, que se desplaza a lo largo de la obra, para que cada espectador cree su propia lectura individual.


Cada caja contiene una lámina de pan de oro, en referencia a los techos bizantinos y los retablos medievales, que otorgan resplandor a los templos sagrados, propiciando el encuentro con lo divino. Ese oro representa además la lluvia de oropel que se arroja desde la Magrana y también la lluvia brillante de la Palmera de La Virgen, que marca un punto culminante de la fiesta. Cada uno de los caracteres, que componen la tipografía del cartel, está sacada de las palabras del propio libreto.





La obra, en sí misma, está cargada de simbología y misterio, haciendo alusión al propio acto de la festividad. En la parte de atrás de la cúpula, oculto a la mirada del espectador, hay un pequeño Aleluya pegado, que escenifica el reencuentro de la virgen con su hijo resucitado, una tradición propia del Domingo de Resurrección. Así, con esa pequeña intervención, se produce un juego de reencuentros, uno terrenal y otro en el reino de los cielos, que posibilita finalmente la comunión del espectador con El Misteri.
Luisa Pastor. Artista y doctora en Bellas Artes.
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